Lo que nos guía
Siete compromisos con las personas, no con los bandos.
El individuo como centro político
Toda decisión política debe poder responderse: ¿mejora la vida de las personas concretas?
Dignidad no negociable
Ningún argumento ideológico justifica sacrificar la dignidad de una persona real.
Libertad real, no solo formal
Una libertad que no se puede ejercer no es libertad: es decorado.
Responsabilidad como límite
La libertad de cada uno termina donde empieza el daño a otro.
Subsidiariedad real
El Estado interviene donde el mercado falla o el individuo no puede solo.
Eficiencia sin ideología
Lo público debe ser evaluado por resultados, no por intenciones.
El mercado como herramienta
No como fin absoluto. El mercado al servicio de las personas, no al revés.
Reglas iguales para todos
Sin privilegios para grandes corporaciones ni cargas desproporcionadas para pymes.
Independencia real del poder judicial
Los jueces no pueden ser elegidos por afinidad política.
Igualdad ante la ley
La misma norma para el poderoso y para el ciudadano anónimo.
Cuentas públicas abiertas
Cada euro de dinero público debe ser rastreable por cualquier ciudadano.
Tolerancia cero con la corrupción
Sin prescripción para delitos de corrupción pública.
Transparencia como derecho
El acceso a la información pública no es un privilegio, es un derecho.
Participación real
Consultas ciudadanas vinculantes en decisiones que afectan a la comunidad.